Poesía espontánea en el bar de la esquina

Una noche de los primeros lunes de cada mes en Cal Robert (calle Requesens 7, Barcelona) puedes tomarte una caña con un pincho de tortilla de puerros, jamón del bueno, tapita de albóndigas caseras y un poema de postre. Sí, un poema casero cocinado allí mismo y con tus ingredientes preferidos: tus propias palabras.

Hablamos de ‘Poesía Espontánea‘, una cocina poética que tiene lugar cada mes en este pintoresco local del Raval barcelonés y que cuenta con un cuarteto de chefs: Laia Sanjuan, Marta Escudero, Erika Rubio y Olza Olzeta.

De izquierda a derecha, Laia Sanjuan, Marta Escudero y Erika Rubio

El procedimiento es muy sencillo. El comensal viene a tomar algo o disfrutar de la gastronomía de este pequeño local y rellena unas tarjetas con su nombre y las palabras que quiera. Éstas serán los ingredientes de un poema escrito allí mismo por las cuatro creadoras, que más tarde le entregarán impreso en un rollo de papel de lo más portátil.

OL Za

La cocina poética es a fuego lento. Para las cuatro es fundamental disfrutar del proceso. Por eso pueden tardar un buen rato en bajar con una pieza terminada -nada intolerable, pero desde luego no es fast-poetry. El proceso de escritura implica una revisión por parte de las tres, que puede implicar que co-escriban el texto o simplemente lo examinen desde tres miradas poéticas distintas. “No jugamos a contrarreloj”, subraya Laia, “nos tomamos nuestro tiempo”.

El objetivo es “pasar un rato entre palabras llenas de lo hondo sin importar cómo te haya ido el día”, explica Erika Rubio. Se trata de disfrutar de la compañía, las copas y la charla mientras las poetas trabajan para los ‘clientes’ en el altillo del local. Para Laia Sanjuan lo importante es “ver a la persona que nos pide el poema y fluir con sus palabras para hacer algo de magia con todo ello”.

En cuanto al público receptor es de lo más variopinto. Hay de todo. Gente que se emociona y gente demasiado impaciente pero, sobre todo, hay personas que se conectan con la experiencia y que disfrutan de buen grado de la espera porque son conscientes de que existe una intensa y consciente elaboración.

Uno de los aspectos más interesantes de su proceso creativo es el hecho de que es una escritura colectiva. Es como una jam de música donde cada una aporta su instrumento. No siempre escriben juntas, pero como mínimo siempre hay dos que intervienen en un poema. Y aunque escriban por separado, luego lo leen siempre juntas.

Para Marta Escudero escribir con sus compañeras es una experiencia brutal. “Es como fundirnos. Nos infiltramos a veces en los poemas de las otras”, confiesa. “Nos gusta aprender de las otras”, continúa Laia. Llega un momento en que se conocen tanto que pueden identificar con rapidez -y aventurar- la voz poética de cada compañera. “Hay veces que ya sabes qué compañera puede ayudarte a terminar un texto”, dice Laia.  “Por eso nos interesa que siga siendo un proceso íntimo”, añade Erika. No se cierran a colaboraciones externas, pero el hecho de conocerse tan bien genera un espacio de complicidad que se refleja en la calidad de la escritura.

Laia y Marta fueron las pioneras. Hace ya unos años elegían por puro gusto una mañana de primavera para irse con una máquina de escribir a una plaza y ofrecerse a crear en vivo un poema. En Sant Jordi no es raro encontrárselas al final de la Rambla, siempre con la mente fresca para crear algo bello dedicado al viandante. Este Sant Jordi, por ejemplo, las encontraréis delante del Santa Mónica a partir de las 4 de la tarde. 

Hoy se han dotado de medios muy prácticos para llevar su poesía espontánea a cualquier parte. Una de las más originales contribución del grupo a la escritura en vivo es su sistema de impresión poética portátil. Laia se ha inventado un original sistema de impresión desde el móvil. Las chicas emplean un teclado inalámbrico conectado por bluetooth al móvil. El texto luego puede imprimirse en una mini-impresora industrial -de las que imprimen recibos de la compra. El resultado es un ‘rollito poético’ que recuerda a un papiro de antiguas líricas.

Este fue el mío, firmado por Marta Escudero y Olza Olzeta:

Palabras: hambre, simiente, puente

En estos juegos

que nos perdemos

entre hambre de amor

y sed de caricias

abrazo los gritos insonoros

de los sueños inmortales

que algún día saciarás.

Clavar la simiente

entre la luz y el goteo

del alabar el credo

de un ciclo pretérito no nato.

Elevo el puente para darme paso,

que

al fin y al cabo

es el único tablero

que me da comodidad

y espera.

Laia, Marta, Erika y Ol Za llevan mucho escrito. Están pensando en hacer un libro con todo el material elaborado a lo largo de este tiempo, pero antes deben llevar a cabo un proceso de intensa reflexión y revisión. Como todo lo que hacen, será un libro cocinado a fuego lento. Y sabroso, sin duda.

Poesía espontánea
Todos los primeros lunes de mes en Cal Robert (c/ Requesens 7, Barcelona)